Tan breve, que me límite a escribir "Tan breve" en lugar de "el post será breve". Sin rodeos, un evento casi sin importancia. Hace una media hora, estaba donde se consigue el pan de cada día, ése imperio mercader que succiona la economía de nuestra área limítrofe, probablemente redirigiendo dicho dinero los bolsillos de un viejo avaro que todavía no tiene ese terreno en Aspen. Lo ven? Divagar. Siempre divagar. Al punto, fui al oxxo que según mi decadentes suposiciones matemáticas, queda mas cerca a mis cuarteles generales.
Llegué felizmente al oxxo, tarareando una simple canción de Maná, lo suficientemente fuerte para que un don en un carro estacionado la reconociera, asintiendo. Fui directo al pasillo de papas, a comprar esos pedazos de Jerusalem, sabritas caseras (PUTA MADRE). Después dispuse a ir a comprar un seis verde, personalmente, mi favorito para estos días de hueva "disfrutona" (?). Agarré el seis, lo cargué al mostrador con una sonrisa, planeando el día, emocionadísimo. El pasante ni se molesto en decir buenas tardes, claramente estaba a punto de que se acabara su turno. Dios se apiade de su alma. Todo regularmente, compré todo con amabilidad y acompañada de una sonrisa forzada.
Mientras caminaba a la salida, recargué la bolsa del seis en mi brazo, para cambiar de posición las papas, así abrir la puerta. Caminaba hacía la puerta. Algo choco contra el suelo. Volteé. Para mi completo horror, el seis yacía en el suelo, de los seis familiares, sólo quedaban cuatro, y bastante heridos. Exclamé: PUTA MADRE, ES UNA MAMADA.
Antes que pudiera proceder con mis blasfemias, maldiciones, conjuros verbales, y las mas pintorescas transumutaciónes usando mi boca , la señora en el mostrador me detiene. ¿Qué pasa? Se apiada de la alma de un prójimo que quería disfrutar de su día. Me dice amablemente:
"Ve por otro, no hay problema"
Fui por otro, queriendo abrazar a un buen ser humano. Lo pagué, pedí doble bolsa, y conté un improvisado chiste de acuerdo a la situación, me retire, y le reiteré mis agradecimientos a la señora con frenos.
No puedo expresar el agradecimiento que corre por mis venas en este mismo momento. Gracias, señora, procuraré comprar todo lo que tenga que comprar en su tienda si puedo. Rezaría por usted, pero ya sabe, Agnóstico. Simón.
GRACIAS. GRACIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS.
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