domingo, 22 de julio de 2012

Me matan las ganas de orinar. Tengo dos gallos en el bolsillo derecho que le compré a un vendedor de cigarros y papitas en la calle. Estoy en el centro hacia a los taxis en la tercera a la una de la mañana.
Salgo del seven eleven después de ser fríamente rechazado la oportunidad de usar el baño por treinta baros.

Una morra camina muy rápido. Un vejete la sigue. Ella le dice "Ya, déjame en paz".

Estoy demasiado ebrio como para procesarlo y actuar rápido. Sigo caminando, repasando lo que acaba de pasar. Pienso, qué excusa de ser humano soy si por lo menos no le pregunto si la está molestando.


Llego a la esquina de los taxis. Decido hacer algo, lo que sea. Empiezo a correr como pedo hacia la primera, la dirección a la que vi a la morra ir. Doy en la segunda, doy vuelta, llego a la catedral. En la esquina de mi ojo, veo luces rojas y azules alternando. Recuerdo mis gallos. Sigo corriendo la misma velocidad, la conciencia me violaría si dejo de buscar a la morra.

Cruzo la calle. Hay personas hablando en la esquina, quizás fumando tabaco.
No sé, no me importa. Justo cuando piso la otra banqueta, escucho "Ey, ustedes! Morros!"
Volteo rápido, me preparo para lo peor; una noche sin mis botas, sin dinero, y dormir con el olor de orina y tonaya presente.

Los placas se pararon vilmente en la esquina, obstruyendo carros atrás. Los placas les preguntan si tienen bronca. Si hubiera tratado de disimular, y hubiera seguido caminando por el mismo lado de la calle, me hubieran

Dejo de correr. Solo camino muy rápido. Un don sin los dientes de enfrente camina a la misma altura que yo, me dice que "A esos gueyes ya les cargó la verga". Le confieso que tengo dos gallos, y que me acabo de salvar súper masivo. Me dice que no camine tan rápido, que se va a ver sospechoso. Le cuento que pasa, y que si la ve, que le ayude. Lo dejé atrás. Se queda callado. Me grita "Simón, está cabrón! Muy cabrón".

Llego a la primera, no veo nada. Corro hacia arriba. Esquivo transexuales con agilidad increíble. Improviso excusas como "tengo prisa", "nada más tengo veinte pesos", "estoy casado", "soy menor de edad", "nou habla españowl" entre otros para evadir sus negocios.  Mientras corro, pienso en Corazón valiente y Michael Jordan. Quizás algo así sintieron.

No encuentro nada, después de recorrer la selva de penes en falda.
Mierda. El lunes veré las noticias después no verlas nunca, y si veo algo negativo relacionado a eso, me voy a tirar a un pantano llena de caimanes como retribución. Quizás veré Precious de inicio a fin mientras como nieve en un camisón y lloro con George Michael en el fondo.